¿Trabajas o estudias?

“La falta de trabajo impulsa la demanda de estudios superiores”. Incrementando así la demanda de estudios universitarios y de MBA.

El titular de un periódico económico destacaba hace unos días: “La falta de trabajo impulsa la demanda de estudios superiores”. A la vez verificaba un incremento de la demanda de estudios universitarios y de MBA, tanto en el ámbito español como en el norteamericano.

Esta realidad sugiere de forma inmediata una oportunidad y un riesgo. Del acierto en las decisiones dependerá que el futuro ofrezca la cara del éxito para muchos profesionales sacudidos por la actual crisis.

El riesgo de esta situación es pensar que un título puede abrir, por sí solo, las puertas de un empleo. Según la noticia a la que nos referíamos, en los últimos años se ha duplicado el número de estudiantes de másteres, ante la dificultad de acceso al empleo o como consecuencia de los despidos que se han ido produciendo. La demanda masiva puede llevar a la improvisación de la oferta de cursos, con niveles de calidad muy diferentes y resultados diversos.

La afluencia masiva de demandantes de formación no garantiza el incremento de la calidad. Todo lo contrario. Puede llegarse a una inflación de títulos con escaso valor por su contenido, y que no servirán de mucho en un mercado laboral deprimido como el presente.

Sin embargo, estamos, también, ante una oportunidad. Y es la que ofrece la posibilidad de invertir en formación. La inversión no puede hacerse de forma frívola. Para poner la base de resultados positivos, hay que asegurarse bien de que no asumimos riesgos desproporcionados.

Invertir en formación supone considerar varios factores :

La capacidad de esfuerzo: el sistema formativo ha perdido puntos de este valor. Nada se conquista sin esfuerzo. Sólo la formación exigente ofrece posibilidades de éxito.

La búsqueda de la excelencia: en un sistema globalizado hay que ser capaces de pensar, diseñar y hacer lo que los demás no son capaces de pensar, diseñar y hacer. Aprender no es almacenar conocimientos en una memoria. Hegel planteó en su “tesis – antítesis – síntesis” la dinámica de todo progreso. Estudiar es “atreverse a pensar”, ser capaces de dudar, instalarse en la pregunta. Para que nada se acepte desde la sumisión, sino desde el contraste y la verificación.

Y hay que aprender de la experiencia. Una crisis no llega sin más. Analizar sus causas, determinar los planteamientos que han conducido a los fracasos, debatir sobre los valores y fijar los que son de verdad fundamentales, son asignaturas troncales de cualquier formación clave para afrontar el futuro.

Sobre esta base se puede comenzar una formación,  que suponga el inicio de nuestro futuro trabajo .

Artículo Tecnoempleo.com