¿Invertir en formación es invertir en futuro?

Cada año con la llegada de septiembre y los buenos propósitos en el ámbito profesional y formativo, son muchas las personas que deciden echar un vistazo a las condiciones de empresas financieras con el objetivo de poder iniciar un curso o máster en alguna de las escuelas de negocios o universidades más prestigiosas.

¿Merece la pena? La respuesta es subjetiva porque invertir en formación dependerá de lo que busque cada profesional. Y, en función de los objetivos y los resultados obtenidos en futuro, se sabrá si ha merecido la pena o no.

Normalmente, las escuelas de negocio o las universidades cuentan con foros y asociaciones de antiguos alumnos con los que poder contactar para conocer su experiencia de primera mano y poder entender si lo que a ellos les ha proporcionado el curso o máster en cuestión, podrá también hacerlo de igual forma.

Ante estas dudas, que son fundadas, ya que detrás del inicio de una formación de cierto prestigio se encuentra el desembolso de una cantidad más o menos grande de dinero, lo que sí es una realidad es la importancia de la formación continua.

Actualmente, la tecnología, la digitalización de los trabajos y las nuevas profesiones que están surgiendo hacen palanca para que los sectores, departamentos y funciones que se relacionan con ellas, se formen en esa transformación para no quedarse atrás.

Algunos ejemplos pueden ser departamentos como el de marketing y comercial. Una formación en big data y en softwares capaces de organizar algunos aspectos primordiales como el customer journey o que se encarguen de automatizar alertas de repetición de compras o identificar los artículos más vendidos, son fundamentales para poder hacer una mejor propuesta y más personalizada al cliente.

Por otro lado, en los puestos de ingeniería, algunos aspectos relacionados con la industria 4.0 o el vehículo autónomo no paran de ser punto de interés de medios de comunicación y de grandes empresas del mundo de la automoción que comienzan a transformar sus fábricas y, sobre todo, su concepto de movilidad.

Ahí, relacionado a ello, estarán muchas de las profesiones del futuro ya que grandes fabricantes de coches están ya lanzando modelos de vehículos eléctricos y de car sharing, así como bicicletas o motos, lo que va a conllevar también a grandes cambios a nivel de ciudad y de forma de vivirla.

En este sentido, el Internet de las Cosas -, IoT por sus siglas en inglés,  Internet of Things – también está haciendo que se desarrollen muy rápidamente tareas relacionadas con la domótica que, también, tienen sus consecuencias en la arquitectura y diseño de edificios y viviendas.

Y, cómo no, en esta misma esfera, se encuentran todas estas aplicaciones móviles que nos ayudan a tener una vida más fácil y más controlada, emergiendo de forma contundente profesiones y carreras relacionadas con la gamificación.

En la elección de un máster o curso para comenzar este otoño la tecnología será la punta de lanza en las grandes novedades y será lo que se ha de elegir si el propósito es del mejorar profesionalmente, aprender y reciclarse.