¿Conoces PMP?¿Puede ser el siguiente paso en tu carrera?

Seguro que en tu búsqueda de Empleo te has encontrado con las siglas PMP; corresponden a Project Management Professional o Profesional de Gestión de Proyectos. Estos profesionales, normalmente denominados Jefes de Proyecto, se encargan de coordinar los proyectos y de asegurar que se entregan en plazo y tiempo.

Es una labor que se beneficia enormemente de que el Candidato tenga un perfil tecnológico, ya que le permite identificar mejor los riesgos y complejidades del proyecto. Por eso es una interesante salida para aquellos profesionales tecnológicos que desean pasar a puestos de gestión.

El Instituto Tecnológico Telefónica ofrece un título propio (el Curso especializado en Project Management Professional) que permite presentarte la certificación oficial del Project Management Institute, lo que te convertirá en un profesional de calidad certificada.

Este curso acredita las 35 horas de educación en gestión de proyectos que exige el PMI para poder presentarte al examen oficial y optar a la Certificación PMP. Las horas de educación solo puede acreditarlas un proveedor registrado en el PMI, en nuestro caso es TIS.

Existen muchos cursos y másteres en gestión y dirección de proyectos que hablan sobre metodologías pero que no cubren el requisito de las horas de educación porque no son proveedores registrados.

¿Qué labores realiza un PMP?

1. Planificación de actividades y recursos.

La planificación es fundamental para cumplir los plazos de los proyectos, y muchos proyectos fracasan debido a una planificación deficiente. En primer lugar, los buenos jefes de proyecto definen el alcance del proyecto y determinan los recursos disponibles. Los buenos jefes de proyecto saben cómo establecer estimaciones de tiempo de manera realista y evaluar las capacidades del equipo o los equipos.

Luego crean un plan claro y conciso para ejecutar el proyecto y monitorear su progreso. Los proyectos son naturalmente impredecibles, por lo que los buenos jefes de proyectos saben cómo hacer ajustes en el camino según sea necesario antes de que el proyecto llegue a sus etapas finales.

2. Organizar y motivar a un equipo de proyecto.

Los buenos jefes de proyecto no dejan a sus equipos empantanados con hojas de cálculo elaboradas, largas listas de verificación y pizarras. En cambio desarrollan planes claros y directos que estimulan a sus equipos a alcanzar su máximo potencial. Reducen la burocracia y dirigen a sus equipos por un camino claro hacia el objetivo final.

3. Control de la gestión del tiempo.

Los clientes (sean externos o internos) generalmente juzgan el éxito o el fracaso de un proyecto en función de si se entregó a tiempo. Por lo tanto, el cumplimiento de los plazos no es negociable. Los buenos jefes de proyecto saben cómo establecer plazos realistas y cómo comunicarlos constantemente a sus equipos.

4. Estimación de costos y desarrollo del presupuesto.

Los buenos jefes de proyecto saben cómo mantener un proyecto dentro de su presupuesto establecido. Incluso si un proyecto cumple con las expectativas de un cliente y se entrega a tiempo, seguirá siendo un fracaso si se sobrepasa el presupuesto. Los buenos jefes de proyecto frecuentemente revisan el presupuesto y planifican con anticipación para evitar sobrecostes.

5. Asegurar la satisfacción del cliente

Al final, un proyecto solo es un éxito si el cliente está satisfecho. Una de las responsabilidades clave de cada jefe de proyecto es minimizar la incertidumbre, evitar sorpresas no deseadas e involucrar a sus clientes en el proyecto tanto como sea razonablemente posible. Los buenos jefes de proyecto saben cómo mantener una comunicación efectiva y mantener actualizados a los clientes.

6. Análisis y gestión del riesgo del proyecto.

Cuanto más grande sea el proyecto, más probable es que haya obstáculos y dificultades que no formaron parte del plan inicial. Las sorpresas son inevitables, pero los buenos jefes de proyectos identifican y evalúan los riesgos potenciales antes de que comience el proyecto. Saben cómo evitar riesgos o al menos minimizar su impacto.

7. Seguimiento del progreso

Durante las etapas iniciales, los jefes de proyecto y sus equipos tienen una visión clara y grandes esperanzas de producir el resultado deseado. Sin embargo, el camino a la línea de meta nunca está exento de obstáculos. Cuando las cosas no salen según un plan, un jefe de proyecto necesita monitorear y analizar tanto los gastos como el desempeño del equipo y siempre tomar medidas correctivas de manera eficiente.

8. Gestión de informes y documentación necesaria.

Finalmente, los jefes de proyectos con experiencia saben lo importantes que son los informes finales y la documentación adecuada. Los buenos jefes de proyecto pueden presentar informes exhaustivos que documenten que se cumplieron todos los requisitos del proyecto, así como el historial de los proyectos, incluido lo que se hizo, quién estuvo involucrado y qué podría hacerse mejor en el futuro.