5 maneras fáciles de proteger tu salud en el trabajo

Cuando oímos hablar de la protección de la salud en el trabajo, inmediatamente pensamos en trabajadores en entornos industriales; al fin y al cabo, la mayor parte de los equipos de protección individual están destinados a proteger a los trabajadores del calor, del frío, de cortes y heridas o de sustancias peligrosas.

Hay trabajos que por sus características exigen de una protección especial, especialmente en aquellos que requieren del uso de las manos. Hay guantes de protección para el trabajo que responden a unas adecuadas condiciones de seguridad y que pueden ser muy útiles en estos casos. Podemos protegernos de temperaturas de hasta 50 grados bajo cero o hasta 550 grados sobre cero, de sustancias químicas, abrasiones o cortes.

Podemos pensar que los profesionales del mundo tecnológico estamos completamente a salvo de riesgos para nuestra salud, pero nada más lejos de la realidad. Los riesgos para nuestra salud derivados del trabajo tecnológico son igualmente peligrosos pero quizá más insidiosos, porque apenas los notamos en nuestro día a día… aunque a la larga acabemos de notar sus efectos.

Veamos cinco maneras sencillas de proteger nuestra salud en el trabajo en el entorno tecnológico.

Levántate y anda

Cualquiera que haya volado en avión habrá recibido el consejo de realizar una serie de ejercicios para evitar una condición denominada ‘El síndrome de la clase turista’ o, más científicamente, ‘Trombosis Venosa Profunda’. Básicamente se trata de la formación de coágulos sanguíneos en las venas profundas dentro de las piernas que se producen durante (o justo después) un vuelo largo en avión, especialmente en clase turista, donde hay menos espacio asignado por pasajero.

Dale un respiro a tus ojos

En algunos casos, concentrarse en el trabajo puede disminuir los momentos en que una persona parpadea, y esto puede ser perjudicial para los ojos, especialmente cuando está trabajando en el ordenador. No parpadear puede resultar en ojos secos. Más aún, el ambiente en la mayoría de los lugares de trabajo es seco, lo que hace que las lágrimas se evaporen fácilmente.

Una manera muy sencilla de combatir este problema es aplicar la regla 20-20-20; cada veinte minutos, aléjate del ordenador, cambia tu mirada y enfócate en un objeto que esté a 20 metros o más de distancia, y hazlo durante 20 segundos.

Vigila tu postura

Ya lo decía tu madre; ¡niño, siéntate bien! Y es que sentarse en una mala postura puede provocarnos graves problemas de salud a largo plazo. Para sentarte correctamente:

  • Siéntate con la espalda recta y los hombros hacia atrás. Tus nalgas deben tocar el respaldo de su silla.
  • Distribuye tu peso corporal de manera uniforme en ambas caderas.
  • Dobla las rodillas en ángulo recto. Mantén tus rodillas al mismo nivel o ligeramente más alto que tus caderas. (usa un reposapiés si es necesario). Tus piernas no deben estar cruzadas.
  • Mantén tus pies planos en el suelo.
  • Trata de evitar sentarte en la misma posición durante más de 30 minutos.
  • Ajuste la altura de su silla y apoya tus codos y brazos en su silla o escritorio, manteniendo tus hombros relajados.
  • Cuando estés sentado en una silla que rueda y gira, no te tuerzas por la cintura mientras estés sentado. En cambio, gira todo tu cuerpo.

Teclado y ratón: alto riesgo

Teclado y ratón son las herramientas principales del trabajo tecnológico, pero es crítico asegurarse de que no nos estén causando el síndrome del túnel carpiano, una afección común que causa dolor, entumecimiento y hormigueo en la mano y el brazo. La condición ocurre cuando uno de los nervios principales de la mano, el nervio mediano, se comprime o comprime a medida que viaja a través de la muñeca. Para evitarlo, asegúrate de que el ángulo de tus muñecas al usar el teclado y el ratón no es excesivo, y que no te producen ninguna molestia por mínima que sea.

Cuidado con los traslados

Y, cuando acaba nuestra jornada laboral e iniciamos el camino a casa podemos pensar que estamos a salvo. Pero ¡cuidado!, muchos de los accidentes suceden en el camino hacia el trabajo o de vuelta a casa. Cansados después de la jornada, despistados pensando en ese problema que no hemos podido solucionar o distraídos mirando el móvil podemos sufrir un accidente.