Guía rápida para convertirte en un técnico freelance de éxito

Hoy publicamos en nuestro blog un artículo de Javier Santos Pascualena, socio fundador de Infoautónomos y CEO de Mentoring Negocios; podéis seguirle en Twitter com @javiersantospas, en Facebook y en LinkedIn

Si tú también quieres contribuir con un artículo a nuestro blog, escríbenos a info@tecnoempleo.com


¿Estás pensando en trabajar por cuenta propia y no sabes bien por dónde empezar?

En esta guía, te planteo una serie de preguntas que te ayudarán a dar los primeros pasos. Son las fases imprescindibles para todo el que quiera emprender.

Como si fuera una check list, coge papel y boli y contesta a las preguntas de cada una de las etapas, desarrollando o apuntado lo que te falta. Comienza a construir tu proyecto desde los cimientos, con una base sólida y bien definida.

Una guía sencilla y práctica, donde encontrarás consejos, herramientas y las principales fases que te permitirán esbozar los pasos para convertirte en técnico freelance.

1.   La idea y el nicho de mercado

¿Tienes una idea que puede funcionar en el mercado?

Ese es el primer paso. Si todavía no la tienes muy clara, piensa y observa, investiga, lee e inspírate en otros. La idea es la semilla de todo el proyecto.

Esto no significa que la idea inicial sea la definitiva. A medida que avances, tu idea se modificará y tendrás que adaptarla al mercado, según el feedback que recibas o a través de tu propia experiencia.

No tiene por qué ser una idea única, exclusiva y excepcional. De esas hay pocas. Solo necesitas una idea con la que se pueda empezar a trabajar.

Ahora bien, no seas demasiado generalista. Transmitirás que sabes un poco de todo pero nada a fondo. Como técnico freelance tienes más posibilidades de éxito si te posicionas como especialista.

Por ejemplo una empresa que esté planteándose crear una tienda online en Prestashop preferirá a un desarrollador especialista en esa plataforma en concreto que a un desarrollador que maneje 20 plataformas y lenguajes diferentes.

Además es importante no confundir tu conocimiento con la idea del proyecto. Te pongo un ejemplo:

  • Eres programador y sabes crear sitios webs. Este es tu conocimiento técnico.
  • Como programador, ofreces un servicio de creación de sitios webs. A través de auditorías, captas clientes para proponerles un servicio integral que mejore sustancialmente su página web. Al mejorar el rendimiento y la experiencia del usuario, ayudas a impulsar el negocio de tu cliente.

Hay diferencia ,verdad? La idea, con ayuda de tu conocimiento técnico, es el inicio de tu emprendimiento.

2.   Tiempo y dinero

 ¿Tienes tiempo y/o dinero para impulsar tu idea?

 En una sociedad donde intercambias tiempo por dinero, tener disponible ambos recursos es todo un lujo que no está al alcance de la mayoría.

Cuando decides emprender, se forma una larga lista de tareas pendientes. Y es normal que no sepas hacerlas todas.

O inviertes dinero para que otros las hagan por ti o inviertes tiempo para aprender y hacerlas tú mismo. Por ejemplo, puedes contratar un gestor para que te lleve los trámites administrativos o informarte, leer y hacer las gestiones tu mismo.

Eso no quita que siempre va a haber tareas que necesiten dedicación y otras que necesiten cierta inversión. Por ejemplo, tendrás que pagar las cuotas de las herramientas digitales que utilices, un espacio donde trabajar o colaboradores puntuales. Del mismo modo, tendrás que dedicarte a investigar, a hacer networking o a definir el rumbo del proyecto.

Uno de los aspectos del que no puedes olvidarte es la formación, que suele requerir tiempo y dinero. Afortunadamente, hoy en día encuentras mucho contenido de calidad gratuito que siempre te puede ayudar.

También es cada vez más recomendable contar con al apoyo de un mentor que te ayude a avanzar más deprisa y seguro, con foco, evitando los errores que él y otros emprendedores hayan cometido.

Así que ya sabes, define bien de cuánto tiempo y dinero dispones para establecer las bases de tu proyecto.

3.   Competencia

 ¿Conoces a tu competencia?

La competencia no puede determinar tu negocio. No te obsesiones, porque siempre va a estar ahí. Este segundo punto está para que la tengas en cuenta y le saques provecho. Puedes aprender mucho observando lo que hacen, lo que les funciona, lo que a ti te gusta  y lo que no.

Incluso, en algún momento, puede ser interesante contactarlos, nunca sabes dónde puede generarse networking positivo, con sinergias interesantes o nuevos proyectos.

Estudiar bien la competencia te ayudará a definir y mejorar tu idea, situarla en el mercado y preparar la siguiente etapa.

4.   Propuesta de Valor

¿Por qué deberían contratarte a ti y no a otro?

La propuesta de valor es una de las piedras angulares de tu negocio. Define, ya no solo tu idea inicial, sino tu proyecto.

Es una declaración de intenciones donde expones quién eres, qué necesidad cubres, a qué tipo de clientes te diriges y por qué eres diferente y deberían acudir a ti.

La puedes trabajar con la metodología de Strategyzer que ves en la siguiente gráfica.

 

Es interesante que al elaborar la propuesta de valor, prepares también una presentación de uno o dos minutos donde expongas de forma breve y atractiva tu proyecto. Esto es lo que se llama el Elevator pitch. ¿Serías capaz de convencer a tu vecino en el trayecto del ascensor?.

Una vez que la tengas definida es el momento de validar tu idea y ver si consigues el ansiado encaje con el mercado, más conocido como product – market fit.

5.   Business Model Canvas y … ¿Plan de negocio?

 ¿Tu negocio es viable? ¿Cuáles son los siguientes pasos?

Es hora de analizar todos los aspectos de tu proyecto y de definir tu estrategia y tu plan de acción para que sea viable.

Yo te recomiendo empezar el análisis con tu lienzo de modelo de negocio. te permitirá representar gráficamente en unas pocas horas la visión de conjunto de los aspectos clave.

Es una herramienta inicialmente diseñada para startups pero que resulta útil para cualquier proyecto emprendedor.

 

Como resultado obtendrás un primer análisis de rentabilidad, para lo que deberás hacer una previsión de ingresos y costes y definir los recursos (local, personal, web, etc) que necesitas.

Si el resultado es atractivo es hora de establecer un plan de acción: consiste en definir en unas pocas páginas los pasos a seguir para arrancar como profesional freelance y lanzar tu actividad al mercado.

Este plan de acción incluirá varios sub-planes: plan de inversiones (captación de los recursos necesarios), plan de marketing y lanzamiento, proceso de alta formal y organización de las obligaciones.

¿Y el plan de negocio? Es un documento que lleva tiempo preparar y, la verdad, en muchos casos no merece la pena, las previsiones económicas suelen valer de poco, la inmensa mayoría de los emprendedores se equivocan.

Así que no te molestes salvo que vayas a montar una Startup y solicitar un crédito Enisa o algún otro programa dónde te lo exijan. O quizás para usarlo como refuerzo de la presentación de tu negocio si buscas socios o inversores.

Quizás la parte más interesante sea definir la estrategia ya que el plan de negocio te va a ayudar a darle forma con más detalle a los planes de acción que te mencionaba definiendo en cada área del negocio una serie de objetivos SMART (específico, medible, alcanzable, realista, en tiempo) y los pasos para alcanzarlos.

6.   Transición laboral a profesional freelance

 ¿Estás listo para dar el paso y oficializarlo ?

 Hay un momento en el que hay que dar el paso, comprometerte con todo el trabajo previo, con tu idea y todo el desarrollo posterior. Lo primero que debes plantearte es si estás preparado para hacerlo oficial. Si lo estás, tendrás que decidir si te conviene darte de alta como autónomo o como empresa.

Mi recomendación es que si estás empezando y no necesitas una gran inversión inicial, empieces como trabajador por cuenta propia y te beneficies de la tarifa plana de la seguridad social, que son sólo 60 euros al mes el primer año.

Para reducir riesgos a lo mejor puedes empezar con un proyecto a tiempo parcial, un “side project” paralelo a tu trabajo actual. Puede ser bueno unos meses para validar la idea.

Pero en cuanto detectes que funciona seguramente será necesario poner toda la carne en el asador y apostar a tiempo completo si de verdad quieres hacerlo escalar.

Por otra parte, en el momento en que las cosas te vayan bien siempre podrás, más adelante, dar de alta tu empresa, una vez que tengas ingresos considerables.

7.   Vende tu idea, tu marca, tu proyecto

 Aquí ya no hay preguntas, solo afirmaciones.

Ya estás preparado, tienes en tu mano todas las herramientas que tú mismo has ido construyendo. Ahora toca salir y vender. Es tu tarea principal

Empezar no es fácil. Venderte, hablar de ti y promocionarte no siempre es sencillo, pero hay que lanzarse de todas las formas posibles. Sal de tu zona de confort, cuéntale a todo el mundo lo que haces, distribuye tarjetas, haz networking, usa las redes sociales, haz social selling, publicidad online de nicho y contacta directamente con clientes potenciales. En otros posts profundizaré en todo esto :).

Vende, pero vende bien, con cabeza y con honestidad.