La crisis del coronavirus: una oportunidad para cinco sectores tecnológicos

El empleo digital es uno de los sectores mejor preparado para trabajar en remoto, y uno de los que sufrirá menos las consecuencias económicas de la crisis. Por eso representa una gran oportunidad para desarrollarse laboralmente, y herramientas como el Mapa del Empleo de Fundación Telefónica nos pueden servir para entender cómo debemos formarnos para enfocarnos en este mercado laboral.

Y, como toda crisis supone también una oportunidad, hay cinco sectores tecnológicos que probablemente reciban un fuerte impulso como consecuencia de esta crisis. Son la telesalud, la teleconferencia/videoconferencia, la Realidad Virtual y las Smart Cities.

Telemedicina

La superioridad técnica del nuevo estándar permite a los médicos diagnosticar, tratar y operar a los pacientes sin la necesidad de estar físicamente cerca de ellos. Ya hemos visto tales casos de uso para combatir el coronavirus en China: en enero, las telecomunicaciones ZTE y China Telecom diseñaron un sistema que permite consultas y diagnósticos remotos del virus conectando a médicos del Hospital de China Occidental a 27 hospitales que tratan pacientes infectados.

 

Teleconferencia/videoconferencia y Realidad Virtual

Los brotes de coronavirus han provocado que grandes compañías tecnológicas como Apple, Google y Microsoft recomienden u ordenen que los empleados trabajen desde casa. Además, compañías como Amazon han limitado los viajes no esenciales de los empleados a áreas afectadas como China, Italia e incluso dentro de los EE. UU. Si bien este es el curso de acción más seguro durante la pandemia, inhibe los esfuerzos de colaboración y las oportunidades de capacitación práctica. A medida que estos inconvenientes se vuelvan más claros, las empresas buscarán formas de suavizar las interrupciones para los empleados, y una forma probablemente será la realidad virtual.

Muchos empleadores han aumentado su dependencia de las herramientas de teleconferencia empresarial, como Microsoft Teams, Google Hangouts y Zoom, a medida que sus empleados cambian al trabajo remoto debido a problemas de salud pública.

También las empresas ya habían identificado la realidad virtual como una herramienta para mejorar la capacitación de los empleados, pero el coronavirus podría ser el impulso para que algunos lugares de trabajo implementen la tecnología. Desde casa los empleados pueden mantener sus habilidades actualizadas con tutoriales prácticos que anteriormente solo podían estar disponibles en un lugar de trabajo. Por ejemplo, un técnico puede practicar la reparación de equipos industriales sin salir de su hogar. Además, se puede llevar a cabo una amplia gama de reuniones de forma remota a través de la realidad virtual, ya que los trabajadores pueden ver y compartir ideas complejas como diseños de prototipos. Muchos de los empleados identifican la comunicación y la colaboración como el mayor reto de trabajar de forma remota.

Smart Cities

La inversión en soluciones de ciudades inteligentes seguirá creciendo a medida que la tecnología ha demostrado ser una herramienta valiosa en la gestión de crisis. Ciudades de todo el mundo han utilizado la tecnología de ciudades inteligentes en un intento de mitigar el impacto del coronavirus. La policía en China está utilizando drones con sensores térmicos para identificar a las personas en público con fiebre. El gobierno de Corea del Sur desarrolló una aplicación para teléfonos inteligentes que pone a las personas en cuarentena en contacto con los trabajadores sociales, permitiéndoles informar sobre su progreso y hacer cualquier pregunta que surja. El gobierno australiano lanzó un chatbot para abordar las preguntas de los ciudadanos y sofocar la difusión de la desinformación.

Si bien estas soluciones son de largo alcance, todas caen dentro del dominio de las ciudades inteligentes, lo que demuestra que el espacio es una inversión que vale la pena en tiempos de crisis. La mayoría de las soluciones de ciudades inteligentes están destinadas a respaldar las operaciones diarias de una ciudad. Pero esa infraestructura subyacente, ya sea conectividad en toda la ciudad, sistemas de vigilancia o plataformas de comunicación ciudadana, se puede adaptar para satisfacer las necesidades de un gobierno en tiempos de crisis, como lo demostró el coronavirus.