¿Qué tipo de preguntas en una entrevista de trabajo tienes derecho a no responder?

La entrevista de trabajo es algo a lo que toda persona se debe enfrentar al menos una vez en su vida. Forman parte de los procesos de selección de candidatos en prácticamente cualquier empresa que ofrezca nuevos puestos de trabajo, y hay que saber cómo afrontarlas. Sobre todo, porque hay preguntas que no se deben hacer y a las que incluso puedes no responder si no lo deseas.

En efecto, algunas que se dan por sentadas en entrevistas de trabajo son lo que se considera como preguntas ilegales, y no tienes por qué responderlas, además de que tu postura con ellas no tiene por qué repercutir en tu contratación. ¿Quieres saber cuáles son? Vamos a detallarlo todo.

dos personas sentadas alrededor de una mesa

Preguntas ilegales que no tienes por qué responder en una entrevista laboral

Cuando te preparas para un empleo, lo primero que debes hacer es prepararte para las preguntas de la entrevista de trabajo. La entrevista es una parte ineludible en un proceso de selección de candidatos, salvo contadas excepciones. Se hace para saber más de la persona que se presenta, tener un trato directo para conocerla mejor y ver si podría encajar con el puesto al que aspira, además de comprobar si la comunicación es fluida con ella y encaja con el ambiente de la empresa.

No obstante, y como hemos adelantado, en estas entrevistas pueden surgir ciertas preguntas que resulten incómodas al entrevistado. Antes de nada, hay que aclarar que un entrevistador no puede ni debe causar incomodidad a la persona que presenta su candidatura, y ante estas situaciones se tiene derecho a actuar. Aun así, para concretar qué clase de preguntas se deben responder y a cuáles te puedes negar, vamos a recopilar estas últimas.

Son lo que considera como preguntas ilegales, ya que la ley precisamente dictamina que no pueden ser un criterio a valorar para la selección de trabajadores. Si la empresa se apoya en ello para aceptar o no a un trabajador, se pueden iniciar vías legales con importantes sanciones de por medio. Ahora sí, vamos a ver las preguntas que no tienes por qué responder en una entrevista de trabajo:

Preguntas personales

Cualquier pregunta que tenga que ver con tu vida privada no tiene por qué ser respondida. De hecho, el entrevistado puede negarse a responder sobre la edad que tiene, no es un dato que la empresa deba saber y entra dentro de lo que se conoce como discriminación por edad. Importante esto último, ya que es algo terminantemente prohibido en el ámbito laboral.

En una entrevista laboral, los entrevistadores no deben preguntarte si tienes mascotas, qué sueles hacer en vacaciones, si vives con alguien, si tienes pareja, si estás soltero o casado, ni siquiera por tus tendencias políticas o actividades favoritas. Todo eso entra dentro del ámbito privado y, aunque puedan alegar que es para establecer un mejor perfil como posible trabajador, se consideran preguntas ilegales.

Preguntas sexistas

En el caso de que se lancen preguntas que traten de discriminar por sexo, también se está ante un comportamiento fuera de la legalidad del ámbito de trabajo. Que los entrevistadores pregunten o insinúen que se deben llevar ciertas prendas de vestir o no, que sea necesario por ejemplo llevar tacones por ser mujer, o que se tengan que hacer (o no) determinadas tareas en base a tu género es algo que no está permitido.

Ciertamente, ocurre con muchísima frecuencia, sobre todo en el caso de que las entrevistadas sean mujeres, pero esta restricción se aplica por igual a ambos sexos. Sin ir más lejos, hay hombres que han sido descartados de un puesto de secretaría por no ser mujeres. Algo que es totalmente denunciable y que incluso se puede llevar a juicio alegando trato discriminación por género.

Preguntas discriminatorias

Antes hemos concretado el caso de las preguntas sexistas, pero lo cierto es que pueden derivar a algo más generalizado. Cualquier pregunta de carácter discriminatorio puede no ser respondida y considerarse ilegal en una entrevista de trabajo. Siempre y cuando la intención sea descartar a una persona de forma discriminatoria por cuestiones como sus creencias, su orientación sexual, su raza o incluso su religión, estamos hablando de cuestiones que, simplemente, deberían estar prohibidas en el entorno de trabajo.

Se puede alegar que son discriminatorias y se tiene todo el derecho del mundo a no responder o incluso a reclamar en caso de que la negativa haya derivado en la no contratación cuando todo pareciera listo para obtener el puesto. Es difícil actuarn en estas circunstancias, pero el entrevistado tiene derechos, y entre ellos está el no responder a esta clase de cuestiones.

¿Qué pasa si no respondes a las preguntas?

En caso de que se hagan este tipo de preguntas, la ley te ampara. Puedes decir que te acoges a tu derecho de no responder a las preguntas o, directamente, marcharte de la entrevista. La empresa no puede acusarte de nada, y mucho menos tomar medidas en tu contra. Otra forma de afrontarlas es con medias verdades o respuestas evasivas. Dado que son preguntas indiscretas, tienes esa baza a tu favor.

Claro está, el problema en ese tipo de casos es que los entrevistadores decidan descartar tu candidatura directamente al negarte a responder. Eso hace que muchas personas se pregunten si vale la pena responder o no. En este contexto, el mejor consejo que podemos dar es que tú decides si te sientes cómodo o no a la hora de dar respuesta a este tipo de cuestiones. Son ilegales, pero, si no te importa por ejemplo revelar tu edad, tu estado civil o tu orientación sexual, nada te impide hacerlo.

Si no respondes, un equipo comprensivo lo entenderá y procederá con tu candidatura de la misma manera que haría con cualquier otra persona. Sin embargo, cuando se hacen este tipo de preguntas, suele hacerse con la intención de descartar, por lo que es probable que rechacen tu candidatura, aunque no lo expresen directamente. Si consideras que has sido descartado del proceso por negarte a una de estas cuestiones, puedes emprender medidas legales, aunque el resultado no siempre resultará favorable en tu caso salvo que haya pruebas obvias de que habrías sido escogido para el puesto en cuestión.